El Senado paraguayo ha destituido al presidente con el respaldo de los 44 senadores presentes. La Fiscalía ha ordenado su arresto domiciliario en plena crisis bancaria, mientras Pedro Alliana asume la Presidencia y promete compensar a los afectados.
Paraguay atraviesa una de sus mayores crisis políticas y financieras de los últimos años. El expresidente Santiago Peña ha sido detenido en su domicilio después de que el Senado aprobara su destitución por «mal desempeño de funciones», en medio del escándalo provocado por el colapso de Ueno bank, una entidad que contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes.
La Policía Nacional de Paraguay confirmó el viernes 6 de noviembre que Peña se encontraba oficialmente detenido tras una orden de la Fiscalía. La medida se produjo pocas horas después de que la Cámara Alta lo declarara culpable en un juicio político celebrado sin su presencia.
El caso ha desencadenado una sucesión de acontecimientos de enorme trascendencia institucional: la renuncia del presidente, su posterior destitución, la apertura de actuaciones judiciales, la salida de altos cargos del Gobierno y la llegada al poder del hasta entonces vicepresidente, Pedro Alliana.
El nuevo jefe del Estado ha prometido que los afectados por el desplome de Ueno bank serán compensados plenamente.
Sin embargo, la magnitud de la crisis plantea numerosas incógnitas. Miles de ahorradores han denunciado dificultades para acceder a su dinero, mientras los acusadores del juicio político atribuyen al colapso bancario pérdidas de aproximadamente 1 200 millones de dólares.
La cifra procede de la acusación parlamentaria y no debe confundirse con una pérdida definitivamente acreditada por una resolución judicial.
El escándalo también ha puesto bajo escrutinio las relaciones entre las instituciones públicas y una entidad financiera de la que Peña había sido accionista.
Santiago Peña, detenido en su domicilio por orden de la Fiscalía
La detención del expresidente se produjo después de que el Ministerio Público ordenara su arresto domiciliario.
Según la información difundida por RTVE, el documento de detención establece que Peña debe permanecer en su domicilio hasta quedar a disposición de la Unidad de Delitos Económicos y Anticorrupción, con sede en Asunción.
La orden también afecta a Carlos Carvallo Spalding, quien había dirigido el Banco Central de Paraguay (BCP) hasta su renuncia el martes anterior, en medio de las repercusiones del escándalo financiero.
La inclusión del antiguo responsable del banco central amplía el alcance institucional del caso.
No obstante, la detención no equivale a una condena penal. Las responsabilidades individuales deberán determinarse mediante las actuaciones judiciales correspondientes y con respeto a las garantías procesales.
Peña había llegado a la Presidencia de Paraguay en agosto de 2023, con un mandato previsto de cinco años.
Su salida anticipada supone una ruptura abrupta de ese periodo presidencial.
El Senado destituye a Peña con 44 votos favorables
La Cámara Alta paraguaya aprobó la destitución de Santiago Peña después de declararlo culpable de «mal desempeño de funciones».
La decisión contó con el respaldo de los 44 senadores presentes, según la información publicada por RTVE.
El procedimiento se celebró sin la presencia física del mandatario.
Peña delegó su defensa en los abogados Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda, quienes presentaron argumentos jurídicos y técnicos en su representación.
La votación tuvo lugar después de que el presidente hubiera presentado su renuncia el día anterior.
Sin embargo, el Congreso no había llegado a pronunciarse sobre esa dimisión por falta de cuórum, de modo que la situación institucional seguía pendiente de resolución.
Finalmente, el juicio político concluyó con la destitución.
Santiago Peña se convierte así en el segundo presidente de la historia reciente de Paraguay destituido mediante un juicio político, después de Fernando Lugo, apartado del poder en 2012.
Pedro Alliana asume la Presidencia y promete compensaciones
Tras la destitución de Peña, el hasta entonces vicepresidente Pedro Alliana juró el cargo como nuevo presidente de Paraguay.
La sucesión presidencial se produjo en un momento especialmente delicado para el país.
El nuevo mandatario debe afrontar simultáneamente una crisis de confianza en el sistema financiero, las consecuencias políticas del juicio contra su predecesor y la preocupación de los ciudadanos afectados por Ueno bank.
En sus primeras declaraciones, Alliana prometió que las personas perjudicadas por el desplome de la entidad «serán compensadas plenamente».
El compromiso representa uno de los principales anuncios de la nueva etapa política.
Sin embargo, la información disponible no concreta todavía los mecanismos, plazos o recursos que permitirían materializar esas compensaciones.
La recuperación del dinero de los afectados será una de las principales pruebas para el nuevo Gobierno paraguayo.
La quiebra de Ueno bank desata una crisis financiera nacional
El origen de la crisis política se encuentra en el cierre de Ueno bank, una entidad financiera que había experimentado una rápida expansión en Paraguay.
El banco contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes, según los datos recogidos en la información inicial.
La magnitud de esa cifra resulta especialmente significativa en un país con unos 6,1 millones de habitantes.
Sin embargo, el número total de clientes no equivale necesariamente al de personas que han perdido sus ahorros o permanecen sin acceso a ellos.
La intervención del Banco Central llegó en medio de graves problemas financieros y denuncias sobre la gestión de la entidad.
La situación provocó restricciones en el acceso a cuentas y pagos, así como protestas de ciudadanos que reclamaban explicaciones.
El colapso de Ueno bank ha pasado de ser una crisis financiera a convertirse en un terremoto político que ha terminado con la Presidencia de Santiago Peña.
Más de 32 000 jubilados, entre los afectados por el cierre
Entre los colectivos perjudicados figuran 32 000 jubilados del Instituto de Previsión Social (IPS), según los datos recogidos por RTVE.
La afectación a pensionistas ha incrementado la presión sobre las autoridades, debido a la dependencia de estos ingresos para afrontar gastos cotidianos.
El bloqueo de cuentas también ha tenido consecuencias para trabajadores, empresas y familias que utilizaban los servicios del banco.
La recuperación de los depósitos y la normalización de los servicios financieros se han convertido en prioridades para las autoridades.
La información disponible no permite determinar cuántos clientes han recuperado ya el acceso a sus fondos ni qué porcentaje del dinero depositado podría resultar definitivamente irrecuperable.
La prioridad inmediata será restablecer el acceso a los recursos protegidos y aclarar qué cantidades pueden recuperarse.
La acusación parlamentaria denuncia pérdidas de 1 200 millones de dólares
Durante el juicio político, los diputados encargados de sostener la acusación denunciaron pérdidas de alrededor de 1 200 millones de dólares vinculadas al cierre de Ueno bank.
También cuestionaron la relación entre la entidad y los recursos procedentes de instituciones públicas.
La cifra ha ocupado un lugar central en el debate político, aunque no constituye por sí misma una cuantificación judicial definitiva del perjuicio económico.
La investigación deberá esclarecer qué fondos estaban depositados en la entidad, cómo fueron gestionados y qué responsabilidades pueden derivarse de las decisiones adoptadas.
El expresidente había mantenido anteriormente vínculos accionariales con el grupo empresarial relacionado con Ueno.
Estos antecedentes forman parte de las cuestiones examinadas en el debate público, pero la existencia de vínculos empresariales previos no demuestra por sí sola la comisión de un delito.
Qué investiga la Fiscalía contra Santiago Peña
La investigación penal se centra en posibles irregularidades relacionadas con la gestión y supervisión del banco.
Entre las cuestiones que deberán esclarecerse figuran el destino de los recursos, la actuación de los organismos de supervisión y las eventuales responsabilidades de los antiguos responsables políticos y financieros.
Las diligencias se encuentran en una fase inicial, por lo que cualquier imputación concreta deberá confirmarse mediante documentación judicial.
La orden de arresto domiciliario implica que el expresidente queda a disposición de las autoridades competentes.
Sin embargo, Peña mantiene la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia penal firme en su contra.
La investigación deberá contrastar las acusaciones, las pruebas disponibles y los argumentos de defensa.
La destitución deja a Peña sin los fueros asociados a su cargo
Una de las consecuencias más relevantes del juicio político afecta a la situación jurídica del expresidente.
La Constitución paraguaya contempla la figura del senador vitalicio para determinados expresidentes, con un régimen particular de participación parlamentaria y prerrogativas.
Según la información publicada por RTVE, la destitución impide que Peña acceda a esa condición en los términos previstos para quienes concluyen regularmente su mandato.
De esta manera, la decisión del Senado no solo puso fin a su Presidencia, sino que modificó su posición ante las investigaciones judiciales.
El procedimiento de juicio político exige mayorías cualificadas en el Congreso paraguayo.
En la Cámara de Diputados se requiere una mayoría de dos tercios para formular la acusación y, posteriormente, la Cámara de Senadores debe reunir también una mayoría de dos tercios para declarar culpable al acusado.
En esta ocasión, la votación final contó con el respaldo de todos los senadores presentes.
La caída de Peña provoca dimisiones en el Gobierno paraguayo
La crisis también ha provocado cambios en otros puestos de responsabilidad.
Según la información de RTVE, tras la renuncia de Peña se produjeron las dimisiones de:
- Javier Giménez, responsable del Gabinete Civil.
- Roberto Moreno, asesor jurídico de la Presidencia.
- Enrique Riera, ministro del Interior.
Estas salidas reflejan la magnitud de la reorganización institucional que deberá afrontar el nuevo presidente.
El Ejecutivo de Pedro Alliana tendrá que reconstruir su equipo mientras intenta contener las consecuencias del colapso financiero.
Además, la investigación sobre Ueno bank alcanza a antiguos responsables de la entidad y a figuras relacionadas con la supervisión bancaria.
El precedente de Fernando Lugo y la crisis institucional de Paraguay
La destitución de Santiago Peña tiene un precedente relevante en la historia política reciente del país.
En 2012, el Senado paraguayo destituyó al entonces presidente Fernando Lugo tras un juicio político que generó una fuerte controversia nacional e internacional.
Lugo, dirigente de izquierdas, había llegado al poder en 2008 y su mandato concluyó anticipadamente.
Catorce años después, Paraguay vuelve a experimentar una salida presidencial mediante este mecanismo constitucional.
No obstante, las circunstancias de ambos procesos son diferentes.
En el caso de Peña, el detonante ha sido una crisis bancaria acompañada de acusaciones sobre la gestión de recursos públicos y la actuación de los organismos supervisores.
El nuevo episodio vuelve a situar en el centro del debate la responsabilidad política de los presidentes y el alcance de los mecanismos parlamentarios de destitución.
La crisis de Ueno bank pone a prueba la confianza en las instituciones
El desplome de una entidad financiera de gran tamaño tiene consecuencias que van más allá de sus accionistas y clientes.
La confianza en el sistema bancario depende de la capacidad de las instituciones para supervisar los riesgos, proteger a los depositantes y actuar con transparencia.
Cuando una crisis financiera se combina con sospechas de interferencias políticas, el daño institucional puede ser especialmente importante.
En Paraguay, las investigaciones deberán esclarecer si los mecanismos de control funcionaron adecuadamente y si se produjeron actuaciones irregulares.
La respuesta del nuevo Gobierno será decisiva para contener la incertidumbre.
Pedro Alliana ha prometido compensar a los afectados, pero deberá concretar cómo se aplicará ese compromiso y qué medidas adoptará para recuperar la estabilidad.
También tendrá que afrontar las consecuencias políticas de una destitución que ha alterado la dirección del país.
Paraguay afronta una nueva etapa tras la detención de Santiago Peña
La destitución y detención de Santiago Peña marca un punto de inflexión en Paraguay.
En apenas unos días, el país ha pasado de una intervención bancaria a la salida de su presidente, la apertura de actuaciones judiciales y la llegada de un nuevo jefe del Estado.
El caso Ueno bank concentra ahora tres grandes desafíos: proteger a los ahorradores, determinar las responsabilidades de la crisis y recuperar la confianza en las instituciones.
La actuación de la Fiscalía y de los tribunales será fundamental para esclarecer los hechos.
También será necesario distinguir las acusaciones políticas de las responsabilidades penales que puedan acreditarse.
Paraguay inicia una etapa de incertidumbre en la que la recuperación del dinero de los afectados y la transparencia de las investigaciones serán determinantes para superar la crisis.


