Brooks Koepka estrena en el Wyndham Championship un Scotty Cameron Phantom 3.2 con inserto Teryllium. El estadounidense busca recuperar precisión en los greenes después de una temporada marcada por continuos cambios de putter y unos números muy alejados de su rendimiento con los hierros.
Brooks Koepka continúa buscando una solución a uno de los grandes problemas de su temporada: el putt. El estadounidense ha vuelto a modificar una de las piezas más sensibles de su bolsa y esta semana compite en el Wyndham Championship con un nuevo Scotty Cameron Phantom 3.2, equipado con el característico inserto de Teryllium.
No se trata de un detalle menor. Koepka conquistó sus cinco campeonatos major utilizando putters Newport 2 con Teryllium, por lo que el movimiento supone recuperar una sensación estrechamente vinculada con los mejores momentos de su carrera, pero incorporándola ahora a una cabeza de tipo mallet.
El cambio llega después de meses de experimentación. TaylorMade Spider Tour X, Spider Tour V, Scotty Cameron Studio Style Fastback 1.5 y ahora Phantom 3.2 forman parte de una búsqueda que refleja hasta qué punto Koepka intenta encontrar confianza en los greenes.
Brooks Koepka apuesta de nuevo por el Teryllium
La gran particularidad del nuevo putter de Brooks Koepka está en su inserto.
El Teryllium es una aleación históricamente asociada a Scotty Cameron y reconocible por su apariencia cobriza. Está elaborada mediante la combinación de cobre y otros 11 metales, con el objetivo de proporcionar un impacto especialmente suave sin eliminar la respuesta que recibe el jugador al contactar con la bola.
Su historia en el golf profesional se remonta décadas atrás. Uno de los episodios que ayudaron a convertirlo en un material de culto ocurrió en 1997, cuando Tiger Woods utilizó un Scotty Cameron Newport TeI3 durante su histórica victoria por 12 golpes en el Masters.
Koepka también construyó posteriormente su propia historia con este material.
Todos sus cinco majors llegaron utilizando Newport 2 con inserto Teryllium, convirtiendo esta configuración en una de las más reconocibles de su equipamiento durante sus años de dominio.
Ahora recupera ese tacto, aunque bajo una filosofía diferente.
Del Newport 2 al Phantom 3.2
La diferencia más evidente está en la geometría.
Koepka fue durante años uno de los grandes representantes del putter tipo blade, especialmente con el Newport 2. Sin embargo, el nuevo Phantom 3.2 pertenece al terreno de los mallets, con una cabeza de mayores dimensiones y características de estabilidad diferentes.
El movimiento resulta especialmente interesante porque combina una tecnología familiar en la cara con una arquitectura diferente en la cabeza.
Koepka no está regresando simplemente a su antiguo putter.
Está intentando conservar una de las sensaciones que mejor conoce —el contacto del Teryllium— dentro de una configuración que pueda proporcionarle nuevas referencias de alineación y estabilidad.
Una temporada de cambios constantes en el putter
La decisión se entiende mejor observando la temporada completa del estadounidense.
Koepka regresó al PGA Tour en el Farmers Insurance Open, pero su rendimiento sobre los greenes estuvo muy lejos de lo esperado: perdió aproximadamente 2,5 golpes por vuelta con el putter.
La reacción fue inmediata.
Dejó temporalmente su histórico Scotty Cameron T22 Newport 2 y comenzó a utilizar un TaylorMade Spider Tour X, uno de los diseños mallet más populares del golf profesional.
Pero el experimento tampoco terminó por solucionar el problema.
El Spider Tour X terminó roto
El TaylorMade Spider Tour X permaneció en la bolsa hasta Myrtle Beach.
Allí, después de otro episodio de frustración, Koepka rompió aparentemente el putter, poniendo fin a esa etapa y abriendo inmediatamente una nueva búsqueda.
En el PGA Championship apareció con otro modelo: un TaylorMade Spider Tour V equipado con un cuello plumber’s neck largo.
El cambio tampoco produjo la transformación esperada.
Koepka volvió a perder golpes respecto al campo sobre los greenes, algo que, según los datos recogidos durante aquella fase de la temporada, había sucedido en seis de sus ocho primeras participaciones.
Para un jugador que continúa generando oportunidades gracias a su juego de aproximación, esa debilidad puede representar la diferencia entre disputar un torneo el domingo o quedarse lejos de la victoria.
Scotty Cameron volvió a entrar en escena
La búsqueda continuó en el CJ Cup Byron Nelson.
Era ya su tercer putter en tres semanas.
Koepka abandonó momentáneamente TaylorMade para regresar a Scotty Cameron, aunque no recuperó directamente su antiguo Newport 2. Eligió un Studio Style Fastback 1.5, un mid-mallet que mantenía parte de las características de tacto suave que parecen agradarle.
En lugar de Teryllium, este modelo utiliza un inserto de Studio Carbon Steel con el patrón de fresado chain-link desarrollado por Scotty Cameron.
Y durante un tiempo pareció funcionar.
Un 63 que alimentó las esperanzas
El estreno del Fastback 1.5 produjo una de las mejores señales de toda la temporada.
Koepka firmó 63 golpes en la primera ronda en Dallas, su mejor vuelta del curso hasta aquel momento, acompañada además por su segundo mejor registro de Strokes Gained: Putting de la temporada.
El cambio parecía haber desbloqueado algo.
Sin embargo, las lesiones dificultaron posteriormente la continuidad del estadounidense. Desde entonces únicamente logró completar otro torneo antes del Wyndham: The Open Championship, donde terminó en el puesto T28.
En Royal Birkdale volvió a aparecer el problema.
Koepka perdió más de un golpe sobre los greenes, una cifra especialmente significativa teniendo en cuenta el extraordinario nivel que sigue mostrando en otros apartados.
Los datos revelan dónde está el problema de Koepka
La estadística dibuja con bastante claridad las dos caras del golf actual de Brooks Koepka.
Con el Fastback 1.5, su clasificación de Strokes Gained: Putting mejoró desde aproximadamente el puesto 141 hasta el 116 del PGA Tour.
Es una evolución positiva, pero todavía insuficiente para un jugador con aspiraciones de volver a ganar grandes torneos.
La comparación con sus golpes de aproximación resulta todavía más reveladora.
Koepka ocupa el octavo puesto en Strokes Gained: Approach, según las cifras correspondientes a este momento de la temporada.
Es decir, sigue siendo uno de los jugadores más efectivos del circuito cuando ataca los greenes, pero no está convirtiendo suficientes oportunidades con el putter.
Ahí se encuentra probablemente la explicación del nuevo cambio.
¿Por qué volver al Teryllium?
En el golf profesional, cambiar de putter no siempre responde a una búsqueda de mayor tecnología.
En muchas ocasiones se trata de recuperar confianza, referencias visuales y sensaciones conocidas.
El Teryllium posee para Koepka un componente particularmente importante: sabe perfectamente cómo responde bajo presión porque lo utilizó durante las mayores victorias de su carrera.
El estadounidense ganó el US Open de 2017 y 2018 y el PGA Championship de 2018, 2019 y 2023. Los cinco títulos llegaron con putters Newport 2 que utilizaban este material.
Volver a él puede tener, por tanto, tanto una explicación técnica como psicológica.
Un Phantom 3.2 con ADN de campeón
La elección del Phantom 3.2 añade otra dimensión al cambio.
Koepka no parece dispuesto a abandonar completamente las ventajas que ha encontrado durante su transición hacia cabezas más grandes. En vez de regresar al Newport 2 tradicional, ha elegido combinar el inserto de sus grandes victorias con un diseño mallet.
Ese equilibrio puede ser precisamente lo que busca.
Por una parte, obtiene la familiaridad del impacto del Teryllium. Por otra, mantiene una configuración más próxima a los modelos que ha estado probando durante los últimos meses.
El resultado es uno de los putters más interesantes vistos esta semana en el circuito profesional.
El Wyndham Championship será la primera gran prueba
El Wyndham Championship servirá para comprobar si esta nueva configuración logra permanecer en la bolsa más tiempo que algunos de sus predecesores.
La cuestión no es únicamente si Koepka consigue embocar más putts. También habrá que observar su rendimiento en Strokes Gained: Putting, la estabilidad desde media distancia y, sobre todo, si mantiene el modelo durante las próximas semanas.
Su temporada demuestra que la paciencia con el putter ha sido limitada cuando los resultados no aparecen.
Pero el nuevo Scotty Cameron tiene algo que ninguno de los experimentos anteriores podía ofrecerle: el tacto de un material estrechamente ligado a los cinco majors de su carrera.
Koepka sigue siendo octavo del PGA Tour en Strokes Gained: Approach, mientras permanece alrededor del puesto 116 en Putting. Si consigue reducir esa enorme diferencia, su temporada podría cambiar considerablemente.
Después de probar varias soluciones, el estadounidense vuelve ahora a una vieja fórmula ganadora, aunque dentro de un envoltorio completamente diferente: Scotty Cameron Phantom 3.2 y Teryllium, la combinación con la que Brooks Koepka espera reencontrarse con su mejor versión sobre los greenes.


