Un proyectil de origen todavía desconocido ha impactado contra un buque que atravesaba el estrecho de Ormuz, causando daños en la sala de máquinas y la muerte de un tripulante. El ataque llega en plena escalada entre Estados Unidos e Irán.
El estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en escenario de un grave incidente marítimo. Durante la madrugada de este martes, 18 de agosto, un buque que realizaba un tránsito de salida por este estratégico corredor fue alcanzado por un proyectil cuya procedencia todavía no ha sido determinada oficialmente.
La alerta fue comunicada por United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) a las 01:35 UTC, después de recibir información del responsable de seguridad de la compañía. El organismo británico confirma que el impacto alcanzó la sala de máquinas y provocó una víctima entre la tripulación.
Un tripulante muere tras el ataque en el estrecho de Ormuz
Las primeras informaciones apuntan a que un miembro de la tripulación ha muerto, mientras que el resto está recibiendo asistencia de la Guardia Costera de Omán.
Por el momento, UKMTO no ha atribuido el ataque a ningún país, organización o fuerza militar, por lo que cualquier señalamiento sobre la autoría sería prematuro.
La advertencia oficial se limita a señalar que el buque fue alcanzado por un «proyectil desconocido» mientras realizaba su tránsito de salida.
El episodio adquiere, sin embargo, una dimensión geopolítica considerable debido al lugar y al momento en el que se produce.
Ormuz vuelve al centro de una peligrosa escalada
El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales puntos estratégicos del comercio energético internacional. Aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado mundial transitaba habitualmente por esta ruta antes de la actual crisis, según Reuters.
Cualquier incremento de la inseguridad marítima puede repercutir sobre el tráfico de petroleros, los costes de los seguros, las rutas comerciales y, en último término, los precios internacionales de la energía.
La situación ya está teniendo consecuencias extraordinarias. Datos de Kpler recogidos por The National señalaban que el tráfico por Ormuz había caído un 64 % respecto a su máximo posterior al memorando, mientras unos 520 buques comerciales permanecían bloqueados en el golfo.
El ataque llega tras expirar el plazo entre EEUU e Irán
El momento del incidente resulta especialmente delicado.
El lunes concluyó el periodo de 60 días establecido por Estados Unidos e Irán para intentar alcanzar un acuerdo más amplio destinado a reducir las hostilidades y abordar, entre otras cuestiones, la situación del estrecho de Ormuz.
Las conversaciones no consiguieron materializar el acuerdo esperado. El presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo el lunes que Teherán quiere negociar, pero no está dispuesto a aceptar las condiciones que Washington considera necesarias.
Desde Irán también ha aumentado la presión.
Un alto funcionario iraní aseguró a Reuters que Teherán podría adoptar medidas militares si considera que Estados Unidos no cumple los compromisos alcanzados, en medio de las discrepancias sobre la reapertura del estrecho y la presencia naval estadounidense.
Irán y Omán negocian las rutas marítimas
Paralelamente, Irán y Omán han alcanzado un entendimiento sobre el mapa de las rutas de navegación por Ormuz, aunque continúan trabajando en un acuerdo más amplio.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, confirmó el lunes que ambas partes habían acordado el trazado de una nueva ruta marítima.
Omán se encuentra así en una posición especialmente sensible: mantiene un papel de interlocución regional mientras intenta proteger la navegación frente a sus costas.
Las amenazas de Trump elevan todavía más la tensión
La situación se ha complicado por las recientes declaraciones de Donald Trump sobre Omán.
Trump afirmó el lunes que no consideraba que Mascate hubiera actuado correctamente y aseguró que Estados Unidos podría manejar la situación «muy fácilmente». Las declaraciones llegaron después de que trascendiera una amenaza del mandatario estadounidense de atacar Omán si el país se interponía en los esfuerzos de Washington relacionados con Irán y Ormuz.
El episodio introduce una nueva fuente de incertidumbre en una región donde convergen Estados Unidos, Irán, Omán y algunas de las rutas energéticas más importantes del planeta.
No hay pruebas todavía sobre quién lanzó el proyectil
Este punto resulta fundamental: no existe por ahora una atribución oficial del ataque de este martes.
El comunicado de UKMTO únicamente confirma el impacto de un proyectil desconocido, los daños sufridos por el buque y la víctima registrada entre sus tripulantes.
Por tanto, vincular directamente el ataque con Irán, Estados Unidos o cualquier otro actor sin nuevas evidencias supondría adelantarse a la investigación.
Sí existe un contexto de extraordinaria tensión militar y marítima alrededor del estrecho, con numerosos incidentes registrados durante 2026.
Ormuz, un polvorín para la economía mundial
El nuevo ataque demuestra hasta qué punto la crisis de Ormuz continúa lejos de estar resuelta.
La combinación de negociaciones bloqueadas, presencia militar estadounidense, amenazas iraníes, disputas sobre las rutas marítimas y ataques contra embarcaciones convierte el estrecho en uno de los principales focos de riesgo internacional.
Para Europa, y también para España, la evolución tiene una dimensión económica evidente: una alteración prolongada del transporte de hidrocarburos puede trasladarse a los mercados energéticos y aumentar la volatilidad del petróleo y del gas.
El incidente de este martes añade ahora una víctima mortal y un nuevo interrogante: quién disparó el proyectil contra el buque y con qué objetivo.
Hasta que esa pregunta tenga respuesta, el ataque vuelve a confirmar que el estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más peligrosos de la actual crisis en Oriente Medio.


