La Policía Nacional desarticula un grupo especializado en el robo electrónico de vehículos de alta gama. Los detenidos vigilaban previamente los coches, clonaban la señal de las llaves inteligentes y modificaban después su identidad en un taller clandestino antes de enviarlos al extranjero.
Un coche de más de 100 000 euros puede desaparecer sin una ventanilla rota y prácticamente sin dejar señales visibles de fuerza. Es el sofisticado método que, según la Policía Nacional, utilizaba un grupo criminal especializado en el robo de vehículos de alta gama en Alicante y Murcia.
La operación policial ha terminado con cuatro hombres detenidos, todos ellos enviados a prisión provisional, y ha permitido esclarecer hasta el momento la sustracción de al menos cuatro vehículos valorados conjuntamente en más de 400 000 euros.
El procedimiento investigado revela la creciente sofisticación tecnológica de determinadas redes dedicadas al robo de automóviles: los sospechosos seleccionaban los coches, vigilaban los movimientos de sus propietarios y utilizaban dispositivos electrónicos para captar, clonar o retransmitir la señal de las llaves inteligentes.
Después comenzaba una segunda fase. Los vehículos eran escondidos temporalmente antes de ser trasladados hasta un taller clandestino de San Pedro del Pinatar, donde presuntamente se alteraban sus elementos identificativos para proporcionarles una nueva identidad y facilitar su salida al extranjero.
El robo de un coche de más de 100 000 euros destapó la trama
La investigación comenzó en Cartagena después de la sustracción de un vehículo de alta gama cuyo valor superaba los 100 000 euros.
Las pesquisas fueron desarrolladas conjuntamente por agentes de las comisarías de la Policía Nacional de Cartagena y Alicante.
Los investigadores detectaron que no estaban ante un robo convencional.
Según las pesquisas policiales, los autores disponían de equipos electrónicos especializados capaces de actuar sobre los sistemas de acceso y arranque sin llave de determinados automóviles.
El objetivo era conseguir abrir y poner en marcha los vehículos sin causar los daños habitualmente asociados a un robo mediante fuerza física.
Vigilaban previamente los coches que querían robar
La organización no habría seleccionado sus objetivos de manera improvisada.
Los investigadores sostienen que sus integrantes realizaban un seguimiento previo de los vehículos de alta gama elegidos.
Para ello llegaron presuntamente a instalar dispositivos de localización y seguimiento, con los que podían estudiar los desplazamientos de los automóviles y los hábitos de sus propietarios.
Esta vigilancia les permitía determinar los lugares y momentos más adecuados para actuar.
También buscaban situaciones favorables para aproximarse a la señal de las llaves electrónicas utilizadas por los propietarios.
Cómo funciona el peligro de las llaves inteligentes
Los sistemas de apertura y arranque sin llave permiten que el vehículo detecte automáticamente la proximidad de una llave autorizada.
Esa comodidad también ha creado un nuevo frente de seguridad para fabricantes y propietarios.
En determinadas modalidades de robo electrónico, los delincuentes pueden intentar captar o retransmitir las comunicaciones entre el vehículo y su llave, haciendo creer al automóvil que el dispositivo legítimo se encuentra suficientemente cerca.
No significa que todas las llaves inteligentes sean vulnerables ni que todos los vehículos puedan abrirse de la misma manera. Los fabricantes han ido incorporando nuevas medidas de protección contra ataques electrónicos.
El caso investigado en Alicante y Murcia muestra, sin embargo, el nivel tecnológico alcanzado por algunas organizaciones dedicadas al robo profesional de automóviles.
Escondían los vehículos antes de manipularlos
Una vez consumada la sustracción, los sospechosos tampoco enviaban inmediatamente los coches al extranjero.
Según la investigación, los vehículos permanecían ocultos temporalmente en distintos puntos de Alicante y Murcia.
Esta práctica puede permitir a los delincuentes comprobar si el automóvil dispone de algún sistema de seguimiento que pueda conducir a los investigadores hasta el lugar donde permanece almacenado.
Superada esa etapa, los vehículos eran trasladados hasta el siguiente eslabón de la estructura.
Un taller clandestino en San Pedro del Pinatar
Los investigadores localizaron un taller clandestino instalado dentro de un garaje de San Pedro del Pinatar, Murcia.
Allí se realizaba presuntamente una de las operaciones fundamentales de la trama: alterar la identidad de los coches robados.
Según la Policía, se manipulaban elementos como el número de bastidor, las placas de matrícula y las etiquetas del fabricante.
El objetivo habría sido dificultar la identificación de los vehículos como robados antes de su posterior exportación.
La modificación de estos elementos permite comprender por qué estas organizaciones necesitan una infraestructura que va mucho más allá de las personas encargadas directamente de sustraer el automóvil.
Sorprendidos mientras manipulaban un vehículo
La fase decisiva de la operación se desarrolló el 22 de julio.
Los policías sorprendieron in fraganti a dos de los investigados mientras presuntamente manipulaban uno de los vehículos dentro del taller clandestino.
La actuación derivó en tres entradas y registros.
Los agentes inspeccionaron domicilios situados en Murcia y Orihuela Costa, además del propio garaje localizado en San Pedro del Pinatar.
Los registros permitieron intervenir material que refleja la especialización de la organización.
Más de 100 000 euros en tecnología y herramientas
La Policía Nacional calcula que las herramientas y dispositivos electrónicos intervenidos superan los 100 000 euros de valor.
Entre el material localizado había una máquina destinada a troquelar números de bastidor, inhibidores de frecuencia y dispositivos de seguimiento.
El volumen y características del equipamiento apuntan, según la investigación, a una actividad organizada y especializada.
Hasta el momento se ha podido relacionar al grupo con al menos cuatro vehículos de alta gama, cuyo valor conjunto supera los 400 000 euros.
Uno de ellos ya ha sido recuperado por la Policía y devuelto a su propietario.
Los cuatro detenidos, enviados a prisión provisional
Los cuatro investigados fueron puestos a disposición judicial por su presunta participación en delitos de robo con fuerza, falsificación documental y pertenencia a grupo criminal.
El juez decretó posteriormente prisión provisional para los cuatro arrestados.
Debe recordarse que la prisión provisional no supone una condena y que los investigados mantienen su presunción de inocencia mientras no exista sentencia firme.
La investigación continúa además abierta para determinar si la organización puede estar relacionada con otros robos similares y localizar los vehículos que todavía no hayan podido ser recuperados.
El robo de coches entra de lleno en la batalla tecnológica
El caso evidencia una transformación importante de la delincuencia vinculada al automóvil. Las redes especializadas ya no dependen exclusivamente de forzar cerraduras o romper cristales: la electrónica del propio vehículo se ha convertido en otro objetivo.
La respuesta policial también debe adaptarse a esa evolución.
En esta operación, la combinación de vigilancia previa, tecnología electrónica, lugares de ocultación, falsificación de elementos identificativos y una infraestructura clandestina para preparar los vehículos muestra una cadena criminal organizada desde la selección del coche hasta su presunta exportación.
Para los propietarios de vehículos con acceso sin llave, las recomendaciones preventivas pasan por mantener actualizado el software del automóvil, consultar al fabricante sobre las protecciones disponibles y utilizar medidas adicionales de seguridad cuando sean compatibles con el vehículo.
El golpe policial en Alicante y Murcia deja, de momento, cuatro detenidos en prisión provisional, más de 400 000 euros en coches relacionados con la investigación y una advertencia para los conductores: en los vehículos modernos, proteger el automóvil significa también proteger su tecnología.


