Ucrania lanza una de sus mayores ofensivas de largo alcance contra Novorossíisk, enclave estratégico de la Flota rusa del mar Negro. Zelenski asegura que fueron alcanzadas defensas antiaéreas, muelles e infraestructura portuaria, mientras Rusia informa de dos muertos y ocho heridos.
La guerra vuelve a trasladarse cientos de kilómetros detrás del frente. Novorossíisk, uno de los principales refugios de la Flota rusa del mar Negro y un puerto esencial para las exportaciones de Moscú, ha sido golpeado durante la madrugada por una ofensiva masiva ucraniana. Rusia asegura haber derribado 502 drones en distintas regiones, una cifra que no ha podido verificarse de manera independiente.
Ucrania ataca la base naval rusa de Novorossíisk
Ucrania ha lanzado durante la madrugada de este 12 de agosto de 2026 un amplio ataque contra Novorossíisk, en la región rusa de Krasnodar, uno de los enclaves más importantes de la Flota rusa del mar Negro.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró que la operación alcanzó defensas antiaéreas, muelles e instalaciones portuarias vinculadas a la presencia naval rusa.
Novorossíisk se encuentra a más de 300 kilómetros de las líneas de combate y ha ganado una importancia militar creciente desde que los repetidos ataques ucranianos sobre Crimea obligaron a Rusia a trasladar parte de sus buques desde Sebastopol hacia posiciones consideradas más seguras.
Kiev presenta ahora el ataque como un nuevo intento de demostrar que la retaguardia rusa tampoco está fuera de su alcance.
El alcance preciso de los daños militares reivindicados por Ucrania todavía no ha podido ser comprobado de manera independiente.
Zelenski habla del último gran bastión de la Flota del mar Negro
El mandatario ucraniano ha calificado la operación como especialmente relevante por haber golpeado lo que considera uno de los principales bastiones restantes de la Flota rusa del mar Negro.
La afirmación encaja con la evolución del conflicto naval.
Sebastopol, en la Crimea ocupada y anexionada por Rusia en 2014, fue históricamente la principal base rusa en esta zona.
Sin embargo, los ataques ucranianos con misiles y drones marítimos han obligado a Moscú a redistribuir parte de sus efectivos navales.
Eso ha aumentado el peso estratégico de Novorossíisk.
Para Ucrania, golpear esa base significa intentar reducir todavía más la libertad operativa rusa en el mar Negro.
Rusia asegura haber derribado 502 drones ucranianos
La versión de Moscú refleja la magnitud del ataque.
El Ministerio de Defensa ruso asegura que sus defensas interceptaron y destruyeron 502 drones ucranianos de ala fija durante la noche en diferentes regiones del país. Reuters no ha podido verificar independientemente esa cifra.
El gobernador de Krasnodar, Veniamín Kondrátiev, también describió la ofensiva como un ataque masivo desarrollado durante horas.
El número resulta extraordinariamente elevado incluso para los estándares actuales de una guerra en la que ambos bandos emplean cada vez más aeronaves no tripuladas.
La guerra de drones ha dejado de ser un complemento del frente.
Se ha convertido en uno de los principales instrumentos estratégicos para golpear infraestructuras situadas a gran distancia.
Dos muertos, entre ellos un niño de ocho años
La ofensiva dejó también víctimas civiles, según las autoridades rusas.
Al menos dos personas murieron en la región de Krasnodar.
Una de ellas fue un niño de ocho años en Novorossíisk, mientras otra persona murió en la localidad de Volná después de ser alcanzada por fragmentos de un dron derribado.
Además, ocho personas resultaron heridas en Novorossíisk, entre ellas otro menor, según las autoridades regionales. Reuters también recoge el balance de dos fallecidos tras los ataques.
Las informaciones proceden de responsables rusos y forman parte de los datos difundidos durante las primeras horas posteriores a la ofensiva.
Viviendas y empresas resultaron dañadas
El ataque no se limitó a instalaciones militares.
El alcalde de Novorossíisk, Andréi Krávchenko, informó de daños en edificios residenciales y empresas.
Según las autoridades locales, más de una veintena de inmuebles residenciales resultaron afectados, además de instalaciones industriales y educativas.
La infraestructura urbana también sufrió alteraciones.
Uno de los efectos más importantes fue la suspensión del suministro de agua en la ciudad debido a daños registrados durante el ataque. Reuters confirmó interrupciones del suministro y daños en infraestructuras críticas.
Golpe a las terminales de cereal de Novorossíisk
La dimensión económica de la ofensiva resulta especialmente relevante.
Novorossíisk no es únicamente una base militar.
Es también uno de los principales puertos comerciales de Rusia y una infraestructura esencial para las exportaciones de cereal.
Dos grandes terminales de grano tuvieron que suspender temporalmente sus operaciones después del ataque, según fuentes del sector citadas por Reuters.
Una de ellas pertenece a Demetra Holding, que confirmó daños en sus instalaciones aunque no detalló inmediatamente su alcance.
El golpe tuvo incluso repercusiones internacionales.
Reuters informó de que los precios mundiales del trigo llegaron a subir alrededor de un 3 % ante el temor de interrupciones en las exportaciones rusas, un recordatorio del peso que tiene el mar Negro en los mercados internacionales de alimentos.

El mar Negro vuelve al centro de la guerra
Desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, el control del mar Negro ha sido uno de los frentes estratégicos más importantes.
Rusia partía con una clara superioridad naval.
Ucrania, que dispone de una flota convencional mucho menor, respondió desarrollando drones marítimos, misiles de largo alcance y operaciones asimétricas contra buques y bases navales.
La estrategia ha tenido consecuencias.
Buques rusos han sido destruidos o dañados y Moscú ha tenido que adaptar sus operaciones.
El traslado de unidades desde Crimea a Novorossíisk fue precisamente una respuesta a esa presión.
Ahora Ucrania intenta alcanzar también ese refugio.
Sebastopol también fue atacada
La ofensiva nocturna no se concentró únicamente en territorio ruso continental.
Sebastopol, sede histórica de la Flota rusa del mar Negro en Crimea, también fue objetivo de drones.
Las autoridades instaladas por Moscú aseguraron que más de 30 drones participaron en los ataques contra la zona.
El gobernador designado por Rusia, Mijaíl Razvozháev, informó de daños materiales en edificios y viviendas del distrito de Balaklava.
No todas estas afirmaciones han podido verificarse independientemente.
La simultaneidad de los ataques, sin embargo, apunta a una operación diseñada para obligar a Rusia a repartir sus recursos defensivos entre varios puntos estratégicos.
Los drones están transformando la capacidad militar de Ucrania
Uno de los cambios fundamentales de esta guerra ha sido la aceleración del desarrollo tecnológico ucraniano.
Kiev ha construido una industria dedicada a producir drones de ataque de largo alcance capaces de recorrer cientos e incluso más de 1000 kilómetros.
El objetivo es compensar parcialmente la enorme ventaja rusa en misiles y aviación.
Refinerías.
Bases militares.
Aeródromos.
Puertos.
Depósitos de combustible.
Instalaciones industriales.
Todos se han convertido en objetivos potenciales.
Reuters documenta una intensificación durante 2026 de los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas, con múltiples refinerías y complejos industriales afectados.
Ucrania intenta golpear la economía que sostiene la guerra rusa
La estrategia ucraniana tiene también un fuerte componente económico.
Kiev argumenta que las instalaciones energéticas y logísticas rusas contribuyen directamente a financiar y abastecer el esfuerzo bélico de Moscú.
Por eso ha incrementado los ataques contra refinerías, depósitos, puertos y redes de transporte energético.
En las últimas semanas, varias instalaciones rusas han tenido que interrumpir total o parcialmente su actividad tras ataques ucranianos.
La refinería de Orsk, por ejemplo, suspendió procesamiento después de un ataque del 11 de agosto que provocó un incendio y daños en unidades de producción.
La ofensiva sobre Novorossíisk amplía esa presión hacia las infraestructuras portuarias.
Washington intenta limitar los ataques que afectan a intereses occidentales
La situación en Novorossíisk presenta, además, una dimensión especialmente delicada para Estados Unidos.
Por el puerto circula petróleo procedente de Kazajistán a través del Caspian Pipeline Consortium, en el que participan compañías occidentales.
Reuters informó este miércoles de que Ucrania habría suspendido temporalmente ataques contra determinados petroleros que utilizan Novorossíisk después de una petición estadounidense, debido al impacto que estas operaciones estaban generando sobre los mercados energéticos y empresas norteamericanas.
El episodio muestra hasta qué punto una campaña dirigida contra Rusia puede producir efectos económicos que trascienden el enfrentamiento entre Moscú y Kiev.
No toda la infraestructura del puerto está dedicada exclusivamente a intereses rusos.
Rusia también intensifica los ataques sobre Ucrania
La ofensiva sobre Novorossíisk no se produce en un vacío.
Rusia continúa lanzando ataques masivos con drones y misiles contra territorio ucraniano.
Moscú aseguró este miércoles haber golpeado un depósito de combustible en el puerto de Odesa que, según el Ministerio de Defensa ruso, era utilizado para abastecer al Ejército ucraniano. Reuters no pudo confirmar independientemente esa afirmación.
Días antes, ataques rusos habían vuelto a causar daños en el puerto de Odesa y en infraestructuras energéticas ucranianas.
La guerra muestra así una dinámica cada vez más clara: ambos países intentan destruir las redes logísticas y económicas que permiten al adversario sostener sus operaciones militares.
Kiev pide ayuda internacional para retirar millones de explosivos
Mientras los ataques de largo alcance se intensifican, Ucrania afronta otro problema de enorme magnitud: las minas y los restos explosivos sin detonar.
El Servicio Estatal de Emergencias ucraniano ha solicitado oficialmente ayuda internacional para obtener equipos destinados al desminado humanitario.
La petición ha sido canalizada a través del Centro Euroatlántico de Coordinación de Respuestas ante Desastres de la OTAN, según confirmó la propia Alianza este miércoles.
La OTAN ya proporciona apoyo no letal a Ucrania mediante su Paquete Integral de Asistencia, que incluye capacidades relacionadas con desminado y eliminación de explosivos.
Más de 133 000 kilómetros cuadrados requieren inspección
La magnitud del problema es extraordinaria.
Según los datos ucranianos citados en la información inicial, alrededor de 133 300 kilómetros cuadrados, aproximadamente el 21,5 % del territorio de Ucrania, necesitan ser inspeccionados por posible contaminación de minas y otros explosivos.
No significa que toda esa superficie esté efectivamente minada.
Significa que existen riesgos suficientes para que deba ser evaluada y, cuando proceda, limpiada antes de recuperar un uso seguro.
La tarea podría prolongarse durante años después de que termine la guerra.
461 muertos por minas y restos explosivos desde 2022
Las consecuencias ya son graves.
Desde febrero de 2022, 461 personas han muerto y 1602 han resultado heridas como consecuencia de incidentes relacionados con minas y restos explosivos, según datos de la autoridad ucraniana recogidos por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
Entre los fallecidos figuran 22 niños.
El problema, lejos de disminuir, continúa creciendo.
Durante el primer semestre de 2026, Ucrania registró un aumento del 27 % en las víctimas de artefactos explosivos respecto al mismo periodo del año anterior.
Son cifras que anticipan uno de los costes más duraderos de la guerra.
Una amenaza que continuará cuando cesen los combates
Las minas no desaparecen cuando se firma un alto el fuego.
Pueden permanecer activas durante décadas.
Impiden regresar a viviendas.
Bloquean carreteras.
Dificultan el cultivo de campos.
Amenazan a niños que encuentran municiones sin detonar.
Y obligan a desplegar enormes recursos técnicos y económicos para limpiar zonas enteras.
El desminado será previsiblemente una de las mayores tareas de reconstrucción de Ucrania incluso cuando termine la fase militar del conflicto.
Novorossíisk confirma que la retaguardia rusa ya no es intocable
El ataque de este miércoles deja una conclusión estratégica especialmente relevante.
Ucrania continúa demostrando capacidad para alcanzar objetivos situados muy lejos del frente.
Novorossíisk debía servir como refugio para una Flota rusa obligada a reducir su exposición en Crimea.
Ahora también esa base se encuentra al alcance de las armas ucranianas.
Eso no significa que Rusia haya perdido su superioridad militar ni que los daños reivindicados por Kiev estén plenamente confirmados.
Pero sí demuestra que la profundidad territorial ya no garantiza seguridad absoluta.
Con drones cada vez más numerosos y de mayor alcance, la guerra ha ampliado su radio de acción muy por detrás de las trincheras.
Y el ataque contra Novorossíisk muestra cuál puede ser el siguiente gran objetivo estratégico de Kiev: degradar simultáneamente la capacidad militar, logística y económica de Rusia en el mar Negro.


