China ha impulsado una nueva ruta marítima por el Ártico para el transporte de contenedores con el objetivo de asegurar y agilizar el comercio internacional. Esta iniciativa, denominada «Ruta de la Seda de Hielo», busca reducir tiempos y evitar puntos críticos actuales del transporte marítimo global.
La ruta conecta Ningbo, en la costa este de China, con Felixstowe, Reino Unido, bordeando la costa norte de Rusia. Se estima que esta vía podrá reducir a la mitad el tiempo habitual de viaje, que actualmente es de alrededor de 40 días.
Esta región ha cobrado interés debido al reciente deshielo estacional durante los meses de verano, que facilita la navegación en aguas antes congeladas. En este contexto, la compañía marítima Sea Legend, enfocada en los mercados turco y del norte de África, preparó el primer servicio regular de transporte por esta zona.
El interés en el Ártico también aumenta por la búsqueda de rutas alternativas a estrechos estratégicos que presentan riesgos geopolíticos, como el estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el-Mandeb. Este interés se refleja en el crecimiento de los pedidos de buques especializados para hielo. El año pasado se construyeron 167 buques de estas características, la cifra más alta en diez años, y se espera la construcción de 164 unidades adicionales este año.
Este incremento pone de manifiesto el interés de las grandes navieras en diversificar las rutas comerciales marítimas en un contexto geopolítico complejo. La nueva ruta ártica podría tener implicaciones logísticas relevantes para el comercio global, incluyendo a España, que depende en gran medida del transporte marítimo para sus importaciones y exportaciones.


