Las exportaciones españolas de armamento a Marruecos han crecido con fuerza desde la crisis migratoria de 2021. Los datos citados de DataComex sitúan en más de 8,3 millones de euros las ventas durante el primer semestre de 2026, frente a menos de 400 000 euros en el mismo periodo de 2021.
La relación entre España y Marruecos vuelve a situarse bajo el foco después de la última crisis migratoria en Ceuta. Esta vez, la controversia afecta a un terreno especialmente sensible: las exportaciones españolas de armamento al reino alauí.
Según los datos de comercio exterior recogidos por DataComex citados por OKDIARIO, España exportó a Marruecos durante los primeros seis meses de 2026 material por valor de 8 338 941,24 euros, frente a los 390 901,63 euros registrados durante el mismo periodo de 2021.
La comparación supone multiplicar por más de 20 el valor registrado entre ambos primeros semestres, un incremento de aproximadamente el 2 000 %.
El dato resulta políticamente relevante porque se produce cinco años después de la grave crisis fronteriza de Ceuta de mayo de 2021 y en plena discusión sobre la estrategia seguida por el Gobierno de Pedro Sánchez en sus relaciones con Rabat.
Bombas, granadas y torpedos concentran las exportaciones
El grueso del incremento señalado corresponde a una categoría especialmente sensible.
Según las cifras publicadas, durante el primer semestre de 2021 España exportó a Marruecos 264 047,25 euros en bombas, granadas y torpedos.
Cinco años después, durante los seis primeros meses de 2026, esa cantidad alcanzó los 8 284 197,02 euros.
Esto significa que prácticamente la totalidad del valor de las exportaciones señaladas para el primer semestre de 2026 corresponde a esa categoría.
La evolución contrasta con la registrada en fusiles y rifles.
Marruecos compró a España productos incluidos en esta categoría por 126 558,65 euros durante la primera mitad de 2021. En el mismo periodo de 2026, la cantidad descendió hasta 54 744,22 euros.
Por tanto, el fuerte incremento agregado no se explica por un crecimiento generalizado de todas las categorías de armamento, sino principalmente por el espectacular aumento del apartado que incluye bombas, granadas y torpedos.
La evolución desde la crisis migratoria de Ceuta de 2021
Los datos correspondientes a los primeros semestres de cada ejercicio dibujan una evolución irregular, pero con un fuerte crecimiento en los últimos años:
- 2021: 390 901,63 euros.
- 2022: 4 364 508,56 euros.
- 2023: 1 017 891,68 euros.
- 2024: 7 290 129,25 euros.
- 2025: 27 279 412,55 euros.
- 2026: 8 338 941,24 euros.
El ejercicio más llamativo de la serie es 2025, cuando las exportaciones correspondientes al primer semestre superaron los 27,2 millones de euros.
Hay que hacer, sin embargo, una precisión fundamental para interpretar correctamente estos números: la serie anterior compara únicamente los primeros seis meses de cada año, por lo que no equivale al total anual exportado durante cada ejercicio.
Asimismo, el crecimiento temporal de las exportaciones no demuestra por sí solo una relación causal entre la crisis migratoria de 2021 y las posteriores operaciones comerciales de defensa.
La crisis de 2021 que cambió las relaciones con Marruecos
La comparación adquiere especial relevancia política por lo ocurrido en mayo de 2021.
España había permitido la entrada en territorio nacional de Brahim Gali, líder del Frente Polisario, para recibir tratamiento hospitalario por Covid-19. La decisión provocó una profunda crisis diplomática con Marruecos.
Entre los días 17 y 18 de mayo de 2021, miles de personas atravesaron la frontera hacia Ceuta ante una relajación de los controles del lado marroquí.
La crisis puso de manifiesto hasta qué punto la cooperación de Rabat resulta determinante para contener la presión migratoria sobre las fronteras españolas.
Las relaciones bilaterales experimentaron posteriormente un giro trascendental.
Sánchez cambió la posición española sobre el Sáhara
En marzo de 2022 se conoció la carta remitida por Pedro Sánchez al rey Mohamed VI en la que el presidente del Gobierno consideraba la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como la base «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.
El movimiento supuso un cambio respecto a la posición tradicional española y permitió abrir una nueva etapa diplomática entre Madrid y Rabat.
Desde entonces, el Ejecutivo ha defendido reiteradamente la importancia estratégica de mantener una buena relación con Marruecos en ámbitos como inmigración, seguridad, lucha antiterrorista, comercio y cooperación económica.
Precisamente por ello, el fuerte crecimiento de las exportaciones españolas de material militar plantea una cuestión políticamente incómoda: qué obtiene España a cambio del progresivo fortalecimiento de su cooperación estratégica con Marruecos.
La nueva presión migratoria vuelve a colocar a Rabat bajo el foco
La controversia adquiere todavía más dimensión después de los acontecimientos registrados nuevamente en Ceuta durante el verano de 2026.
Según la información aportada, el 30 de julio se produjo otra entrada masiva desde territorio marroquí.
La existencia de nuevas crisis fronterizas demuestra, como mínimo, que el crecimiento de las exportaciones españolas de material militar no puede interpretarse como garantía de que Marruecos vaya a impedir por sí solo futuros episodios de presión migratoria.
Son cuestiones diferentes —cooperación militar, comercio exterior y control fronterizo— y establecer una relación causal directa exigiría pruebas adicionales.
Pero políticamente la combinación resulta inevitablemente polémica: mientras España incrementa determinados intercambios estratégicos con Rabat, la frontera sur continúa expuesta a episodios de enorme presión migratoria.
68 millones de euros en armamento en cinco años
La información publicada cifra en aproximadamente 68 millones de euros el armamento exportado desde España a Marruecos durante los últimos cinco años.
Se trata de una cantidad que vuelve a colocar bajo escrutinio la política seguida por el Gobierno de Sánchez respecto al país vecino.
Marruecos no es un socio cualquiera para España. Es un actor fundamental para la estabilidad del norte de África y para el control de las rutas migratorias hacia territorio español, pero mantiene al mismo tiempo reivindicaciones históricas sobre Ceuta y Melilla que España rechaza.
Esa combinación convierte cualquier cooperación en materia militar y de seguridad en una cuestión particularmente sensible.
Marruecos refuerza también su cooperación militar con Israel
Otro elemento relevante es el fortalecimiento de la cooperación militar entre Marruecos e Israel durante los últimos años.
Rabat lleva tiempo desarrollando una estrategia para modernizar sus Fuerzas Armadas mediante adquisiciones internacionales y acuerdos de cooperación con diferentes países.
Este contexto hace que las exportaciones españolas deban analizarse dentro de una política marroquí de modernización militar mucho más amplia y no únicamente como una relación bilateral Madrid-Rabat.
Al mismo tiempo, el Gobierno español ha mantenido una política extremadamente crítica hacia Israel y ha impulsado restricciones sobre determinados intercambios militares relacionados con el Estado hebreo.
La coexistencia de ambas políticas ofrece munición al debate político: España restringe relaciones militares con Israel mientras continúa autorizando exportaciones de defensa a Marruecos, uno de sus socios militares en el norte de África.
Defensa y gasto militar, otro frente de controversia
El crecimiento de determinadas exportaciones hacia Marruecos coincide además con el intenso debate sobre el gasto español en Defensa.
Pedro Sánchez ha defendido que España puede cumplir sus necesidades militares sin comprometer determinadas políticas sociales, mientras sus socios de la OTAN presionan para incrementar sustancialmente la inversión defensiva durante los próximos años.
La discusión adquiere una dimensión adicional cuando se observa que la industria española mantiene relaciones comerciales de defensa con países estratégicos como Marruecos.
No existe una contradicción económica automática entre exportar armamento e incrementar el presupuesto nacional de Defensa, puesto que son operaciones y partidas diferentes. Sin embargo, políticamente sí alimenta una pregunta sobre las prioridades estratégicas españolas.
Marruecos, un socio imprescindible y a la vez incómodo para España
El problema de fondo trasciende las cifras comerciales.
España necesita cooperación marroquí para gestionar inmigración irregular, terrorismo, narcotráfico y seguridad fronteriza. Marruecos, por su parte, necesita relaciones económicas privilegiadas con España y la Unión Europea.
Pero esa interdependencia también proporciona a Rabat una considerable capacidad de presión.
La experiencia de Ceuta en 2021 demostró las consecuencias que puede tener un deterioro brusco de las relaciones diplomáticas. Los acontecimientos posteriores han llevado a los sucesivos gobiernos españoles a intentar garantizar una relación estable con Mohamed VI.
La cuestión que seguirá generando controversia es hasta dónde debe llegar España para conservar esa estabilidad.
Una cifra que obliga al Gobierno a explicar su estrategia con Rabat
Los datos aportados muestran un hecho concreto: el valor de las exportaciones españolas de determinadas categorías de armamento a Marruecos durante el primer semestre de 2026 es muy superior al registrado durante el mismo periodo de 2021.
También muestran que el gran salto se concentra especialmente en bombas, granadas y torpedos, mientras las exportaciones de fusiles y rifles han disminuido respecto a 2021.
Lo que los datos comerciales, por sí solos, no permiten demostrar es que ese aumento sea consecuencia de la crisis migratoria de 2021 ni que exista una contraprestación relacionada con el control de la inmigración.
Ahí está precisamente la cuestión política que merece explicaciones y transparencia: qué estrategia mantiene España con Marruecos, qué intereses nacionales protege y cómo encaja la creciente cooperación bilateral con un vecino que continúa siendo fundamental para controlar la frontera de Ceuta y Melilla.
Cinco años después de la crisis de 2021, Marruecos sigue siendo uno de los socios más necesarios y, simultáneamente, más complejos de la política exterior española.


